Vie. Jun 21st, 2024

En el corazón de los edificios, donde la vida se entrelaza como una colmena, viven los videoporteros, que con su ojo omnisciente observan con recelo cada movimiento que se produce en la entrada.

Y es que en el mundo actual el intercomunicador es un elemento omnipresente en nuestras vidas. Sin embargo, quizás poco se sepa de la fascinante historia detrás de este invento, un gadget que ha revolucionado la seguridad de nuestros hogares.

Un invento medieval

En el corazón de la España medieval, Alcalá de Henares late al ritmo de los gremios, aquellas hermandades de artesanos y comerciantes que orquestaban la sinfonía del comercio local. Como en otras ciudades castellanas, la calle Mayor era el escenario principal de un baile comercial, donde, al amparo de los soportales, se encontraban los comercios de quienes sustentaban con sus manos y su ingenio la riqueza de la ciudad.

La ciudad era un caleidoscopio de oficios, cada uno con su propio camino: Tahona, de panaderos; Manteros, para vendedores de telas; Herreros; Carnicerías, donde se sacrificaba y vendía la carne; Bacon Shop, para especialistas en carne de cerdo; Limones, para los comerciantes de cítricos aromáticos…

Los gremios regulaban la producción, fijaban los precios, protegían a sus miembros y garantizaban la calidad de los productos. Eran asociaciones comerciales y sindicales que defendían vigorosamente los intereses de cada profesión, promoviendo su crecimiento y prestigio.

El legado de aquella época aún pervive en el urbanismo histórico de Alcalá de Henares. En el trazado sostenido de la calle Mayor y parte de la plaza de Cervantes, junto con los nombres antiguos de las calles, es posible descubrir elementos evocadores como las mirillas.

Se trata de pequeños huecos situados en algunos techos de los pórticos que en la Edad Media servían como testigos mudos de la vida cotidiana. Desde ellos, comerciantes y artesanos observaban atentamente quiénes entraban a sus tiendas o talleres, quienes previamente habían anunciado su presencia con la ayuda de puertas.

Del portero al portero eléctrico

En 1894 Almon B. Strowger patentó el teléfono intercomunicador, más conocido como intercomunicador. Dispositivo, precursor del actual intercomunicador, que permitía la comunicación entre dos puntos dentro de un edificio utilizando la red telefónica existente.

La década de los 60 marcó un punto de inflexión en la historia del portero automático en nuestro país: la empresa Fermax presentó en 1963 el Fonoporta, considerado el primer portero automático tal y como lo conocemos hoy. Este dispositivo, inicialmente diseñado para uso profesional e industrial, incorporaba un altavoz y un micrófono que permitía la comunicación entre la vivienda y la entrada del edificio.

Sólo una década después se produjo una gran explosión en el uso de los intercomunicadores en España. Su precio asequible y su utilidad los han convertido en un elemento indispensable en los complejos residenciales. En esta época, el portero automático también recibió otros nombres como portero electrónico, intercomunicador, intercomunicador o electrointercomunicador.

En 1980 se introdujo en el mercado el primer videoportero, una innovación que transformó por completo la experiencia del usuario al incorporar una cámara que permitía ver a quien llamaba desde casa, aumentando significativamente la seguridad.

Hoy en día los intercomunicadores han evolucionado enormemente incorporando nuevas tecnologías como la conexión a internet, la visión nocturna y la apertura remota de puertas. Avances que han convertido el portero en un elemento clave de seguridad, comodidad y comunicación en nuestras comunidades de vecinos.

Los videoporteros: guardianes tecnológicos de nuestra seguridad y comodidad

Aquí va la fuente original para saber más.

Por Eva Martínez Castillo

Eva Martínez Castillo es una periodista española especializada en reportajes de investigación. Ha trabajado para algunos de los principales medios de comunicación españoles, como El País y El Mundo. Martínez Castillo es conocida por sus intrépidos reportajes sobre temas delicados, como la corrupción gubernamental y el narcotráfico. En reconocimiento a su trabajo, ha recibido numerosos premios, entre ellos el Premio Nacional de Periodismo en 2006.