Mié. Ago 10th, 2022

El líder sindical Vicente García censura el destino final de la fábrica Roca de Alcalá de Henares en un artículo de opinión. En sus palabras, ya pesar de la crisis provocada por la guerra en Ucrania, “la empresa nunca ha mostrado un especial interés por mantener la producción en Alcalá de Henares”.

Esto provocó, según el secretario general de Unión Regional del Henares de CCOO, la producción de la fábrica al mínimo y la paulatina reducción de la plantilla de esta empresa alcalaína de 60 años.

Una empresa catalana que ha sido la seña de identidad de la industrialización de Alcalá de Henares desde su fundación en 1962. Muchos vecinos de la ciudad han tenido algún familiar o conocido que trabajó para Roca.

El pasado 18 de mayo fue la cadena SER Henares la que anunció la noticia «ROCA paraliza la producción en Alcalá de Henares». Ahora son las páginas salmoneras de El Economista las que titulan «El Grupo Roca cierra la planta de Alcalá de Henares por las sanciones contra Rusia».

46 personas estarán interesadas en un ERTE que propondrá la empresa, de las que 27 serán trabajadores mayores de 53 años. Para el resto existe la posibilidad de trasladarse al almacén logístico.

Roca, crónica de una muerte anunciada y planificada urbanísticamente

Lamentablemente, los peores presagios que se cernían sobre la fábrica de Roca en Alcalá de Henares se materializaron con el anuncio de la empresa de poner fin a su actividad fabril en este centro.

Es cierto que la situación derivada de la guerra de Ucrania y las consiguientes sanciones económicas a Rusia motivó la adopción de esta decisión, dado que el 90% de la producción de la fábrica se vende en el mercado ruso.

También es cierto que la plantilla de Roca en Alcalá de Henares lleva años luchando incansablemente intentando convencer a la empresa de que diversifique su producción, busque nuevos mercados e incluso, como hacen otras multinacionales en países de nuestro entorno, traslade parte de su producción de plantas que tiene en otros países.

La empresa nunca ha mostrado un gran interés por mantener la actividad productiva en Alcalá de Henares y en los últimos años ha reducido al mínimo la producción, y por tanto la mano de obra.

Sin duda, esta posición de Roca se ha visto reforzada por las continuas ofertas realizadas por el equipo de gobierno de Alcalá de Henares, que en reiteradas ocasiones se ha ofrecido a rehabilitar su suelo para uso residencial, con la consiguiente ventaja económica para la empresa.

El proceso «participativo» en torno al PGOU

Os recordamos que ya en el anterior mandato municipal, coincidiendo con el proceso «participativo» en torno al Avance del PGOU, apareció un dossier de propuesta de intervención urbanística que incluía más de mil viviendas en el solar de Roca, incluso si es que falleció el mismo día, se inició el proceso de “participación ciudadana” y estamos hablando de finales de 2017, principios de 2018.

Este hecho coincidió además en el tiempo con una situación crítica que vivía la plantilla de Roca, ante la falta de producción y la amenaza de un nuevo ERE de extinción de empleo que obligó a la Representación Legal de los Trabajadores a emitir un comunicado en el que lamentaba la actuación del Ayuntamiento. Consejo, incluso en un momento tan crítico.

Desde entonces, la dirección de Roca sólo ha tenido que gestionar los tiempos para ejecutar lo que acaba de anunciar, que curiosamente coincide con una época de nuevo boom inmobiliario.

Roca, en Alcalá, fue y es el símbolo del pasado industrial de nuestra ciudad y de nuestra comarca, y también de la lucha sindical organizada, que, junto a la lucha vecinal, tanto ha contribuido a definir la ciudad que somos hoy.

En una tensa reunión que mantuvimos con el PSOE de Alcalá, con motivo del conocimiento del citado expediente de intervención urbanística que afectaba al suelo de Roca cuando defendíamos la necesidad de mantener su actividad productiva y valorábamos el símbolo industrial y obrero que todavía lo estaba, alguien respondió que «no se puede comer con símbolos».

Aprecie o no el lector la verdad de esta afirmación, lo que decimos es que quien no aprecie los símbolos, que han ayudado a construir lo que es Alcalá hoy, no puede ser muy consciente de la realidad que le rodea y que tiene que administrar políticamente.

Trabajadores despedidos «de forma no traumática»

Les damos todo nuestro apoyo a los 27 trabajadores a los que la dirección de Roca ha decidido despedir «de forma no traumática», y nos alegramos de que al menos hayan conseguido, con la firma del convenio el pasado 22 de junio, esa parte de los beneficios económicos que la multinacional obtendrá de la reurbanización de su terreno, lo utilizará para asegurar sus ingresos y forma de vida, si no trabajo, hasta llegar a la edad de jubilación. Al menos esto acabará con la incertidumbre que ha afectado a sus vidas en los últimos años.

Al personal que se quedará en la nueva actividad de almacenaje y logística (menos de lo que es hoy, que fue el condicionamiento que dijo el Municipio para poner a Roca a dar forma a la recalificación del territorio) ofrecemos todo nuestro apoyo para que la misma los beneficios económicos que obtendrá Roca garantizarán su trabajo en nuestra ciudad.

Pedimos a los ciudadanos de Alcalá que sean más críticos con la imparable destrucción de empleo industrial y de calidad que está sufriendo nuestra ciudad y nuestra comarca. Sus hijos e hijas, nietos y nietas, deben tener los mismos derechos y oportunidades de tener un trabajo digno que en el pasado, lo cual no se acepta con la brevedad y falta de apuesta por el futuro que muestran las empresas locales con sus políticas cosméticas. Que no dejen de pretender volver a ser la gran región industrial que fuimos. Que no se conforman con el monocultivo de la logística y los servicios al que nos están llevando estas políticas y que hace rotar a nuestros hijos e hijas de una plataforma logística a otra, o de un negocio comercial u hostelero a otro.

De hecho, por desgracia, el que fue símbolo industrial de nuestra ciudad será también un símbolo paradigmático de lo que está pasando en Alcalá y en todo el Corredor del Henares, acabará sus días, convertido en una pequeña plataforma logística del grupo industrial Roca.

El proyecto acordado en Gavá y Viladecans

Enviamos al actual equipo de gobierno, en su momento, el proyecto acordado en Gavá y Viladecans en torno a la fábrica Roca que compartían ambos municipios y que se llevó a cabo con el acuerdo de todos los actores sindicales, políticos y económicos, así como con la mismos trabajadores.

En él se rehabilitará parte de los terrenos de la empresa y se construirán un determinado número de viviendas, con una orientación social que supera los umbrales legales al efecto, pero la continuidad de la actividad productiva de Roca está asegurada en una factoría reducida, A en Al mismo tiempo, se ganará empleo neto en ambas ciudades, con la construcción de un parque empresarial sostenible con capacidad para crear más puestos de trabajo de los que Roca depreció.

Al equipo de gobierno actual, o al que se forme en las próximas elecciones municipales, le pedimos que intente forjar el consenso que se le dio a Gavá y Viladecans, para que se implemente en Alcalá, que fue un acuerdo exitoso para todos. los actores y los citados municipios catalanes. Que no sucumba a la tentación coyuntural ya la más que probada nefasta política del urbanismo de ladrillos y bolas, que acabó con buena parte de la industria alcalaína en la ola de deslocalizaciones sufrida en los años 90 y 2000; y esto amenaza con hacer lo mismo con lo que nos queda.

Si Roca, y el resto del suelo industrial de las empresas que teníamos, se convierten en miles de casas que no necesitamos, que son insostenibles, estaremos más cerca de la meta que tristemente estamos a punto de alcanzar, que es ser el ciudad dormitorio más grande del país Comunidad de Madrid.

Estamos a tiempo de que todos luchemos por un futuro mejor para nuestras hijas e hijos.

Por Eva Martínez Castillo

Eva Martínez Castillo es una periodista española especializada en reportajes de investigación. Ha trabajado para algunos de los principales medios de comunicación españoles, como El País y El Mundo. Martínez Castillo es conocida por sus intrépidos reportajes sobre temas delicados, como la corrupción gubernamental y el narcotráfico. En reconocimiento a su trabajo, ha recibido numerosos premios, entre ellos el Premio Nacional de Periodismo en 2006.