Dom. Jul 3rd, 2022

Masajes de placer, sin prescripción médica, y dirigidos únicamente a los trabajadores de un organismo público de entre todos los que incluye el Ministerio de Asuntos Exteriores del Gobierno. Esta es la premisa con la que Se gastaron 40 mil euros en impuestos para ofrecer un par de masajes a cada uno de los trabajadores del Instituto Cervantes. Esta representa la organización española de Moncloa, bajo el patrocinio e imagen principal de Felipe VI, y creada el 21 de marzo de 1991 con el gobierno de Felipe González para el aprendizaje y cultura del “idioma español”, aclaran que no es castellano, por todo el mundo. El escándalo es conocido porque este dinero se utilizó como premio al silencio de los sindicatos que representaban a sus trabajadores y denunciaban los recortes que sufrieron, como cualquier organismo o empresa, durante la crisis económica de 2008.

40.000 euros justificados en diferentes conceptos

Todo derivó en estos sucesivos masajes repartidos en diferentes partidas: la más flagrante, la del pasado 2021. Por un lado, 4.000 euros de masajes para los trabajadores de Alcalá de Henares y por otro, uno de 10.000 euros para los empleados de la sede céntrica de la calle Madrid de Alcalá. La licitación fue de tan solo 7.000 €, por lo que el pago final fue superior al previsto inicialmente. Si volvemos al recuento cronológico, los dos primeros contratos datan del 24 de marzo de 2015 por 7.000 y 3.000 euros respectivamente y, para evitar que las pruebas sean escandalosas, se justificaron como un Renta de un servicio de rehabilitación para la prevención de enfermedades musculoesqueléticas para el personal de la sede‘. Posteriormente, en 2016, el 12 de febrero, aparecieron dos contratos aprobados: uno por 1.000 euros y otro por 4.000. En 2017 no hay ninguno, pero en 2018 se compensa con una entrada de 10.000 euros con Juan Manuel Bonet como director. En 2019 aparece una única factura de 2.000 euros para toda la plantilla y en 2020 solo hay dos contratos de 33 y 38 euros, tras el estallido de la pandemia que provocó el cierre de este tipo de centros de terapia.

Masajes «totalmente confidenciales».

El centro especializado siempre ha sido el mismo: Centro Kiné de Fisioterapia y Osteopatía, Calle Serracines 2, en Alcalá de Henares. Los servicios fueron hechos a la medida. Por ello, se ofrecen desde una consulta privada, donde “se garantiza un trato totalmente personalizado y profesional, respetando en todo momento la privacidad y confidencialidad del paciente. Mediante un riguroso método de anamnesis y exploración, obtendrá el tratamiento más adecuado y específico para su enfermedad, así como curar en lo posible». Esta es la misma definición destacada que enfatiza el centro de su sitio web. Por otro lado, también ofrecen «atención domiciliaria, que es de gran comodidad para el paciente, ya que la permite no tener que moverse de su lugar de residencia y ahorra un tiempo que hoy en día es fundamental”.

Desvían la atención hacia Andorra

Servicios como estos para los trabajadores públicos españoles solo se han prestado dentro del Ministerio de Defensa también según cual militar con certificado medico. Por ahora, silencio de la institución y de su actual director, Luis García Montero. Precisamente, en plena polémica, Montero destacó su último viaje a Cuba o la inauguración de una nueva delegación en Andorra. La semana pasada, el embajador Àngel Ros y el director del Instituto de Toulouse, Juan Pedro de Basterrechea, inauguraron el centro junto a la ministra de Asuntos Exteriores, Maria Ubach; Educación, Ester Vilarrubla; el ministro de Sanidad, Joan Martínez Benazet; la síndica general, Roser Suñé y el embajador de Francia en Andorra, Jean Claude Tribolet.