Dom. Sep 6th, 2026

  • Alcalá rinde homenaje a 45 docentes jubilados en un emotivo acto celebrado en el Teatro Salón Cervantes.

Hay aplausos que suenan diferentes. Más largo, más cálido, más humano. Aplausos que no celebran una victoria deportiva ni el anuncio de una gran inversión, sino algo mucho más silencioso y profundo: una vida dedicada a la docencia. El Teatro Salón Cervantes acogió el pasado miércoles uno de esos actos que quizás no ocupan los titulares de los periódicos nacionales, pero que explican mejor que muchos discursos cómo se construye una ciudad. Alcalá de Henares rindió homenaje a los 45 profesores y directores de colegios e institutos que se jubilarán durante el curso 2025-2026. Y lo hizo con emoción, con agradecimiento y también con cierta conciencia colectiva de la deuda moral.

Porque detrás de cada docente jubilado hay generaciones enteras de alcalaínos. Hay cuadernos corregidos de madrugada, viajes escolares bajo la lluvia, tutorías complicadas, descansos supervisados, primeras lecturas, conflictos resueltos con infinita paciencia y adolescentes que, sin saberlo en ese momento, han encontrado en clase a alguien que les ha cambiado la vida.

El acto, organizado por el Departamento de Educación, reunió en el Teatro Salón Cervantes a familiares, compañeros, directivos del colegio y representantes institucionales en un acto que, lejos de ser un frío protocolo, tuvo aroma a despedida compartida. El homenaje estuvo presidido por la alcaldesa Judith Piquet, la concejala de Educación Lola López Bautista y el director del Área Territorial de Madrid Este, Marcos Rafael Moreno Sánchez, acompañados por miembros de la Corporación Municipal y numerosos responsables educativos de la ciudad.

Pero ellos fueron los verdaderos protagonistas: los docentes que apagaron las luces de las aulas por última vez después de décadas de servicio público. Profesores de Educación Infantil, Primaria, Secundaria y Formación Profesional. Directivos que llevan años pilotando centros. Educadores que han visto cambiar las leyes educativas, las generaciones, las tecnologías y las formas de enseñar, mientras ellos todavía estaban ahí, cada septiembre, abriendo las puertas y preparando las clases.


Un libro lleno de recuerdos y pequeñas historias.

Uno de los momentos más especiales volvió a ser la entrega del tradicional libro conmemorativo elaborado por los propios premiados. Treinta y cuatro de ellos participaron en esta edición, compartiendo recuerdos, anécdotas y reflexiones acumuladas a lo largo de toda una vida entre pizarrones, claustros y patios de colegio.

Este volumen colectivo, más emotivo que institucional, se ha convertido ya en una pequeña cápsula de la memoria educativa de Alcalaine. Un mosaico de experiencias que van desde el nerviosismo del primer día de clases hasta las inevitables despedidas al final del curso; desde las dificultades de ciertos tiempos hasta las satisfacciones íntimas que nunca aparecen en los boletines oficiales.

Durante el acto, el prólogo de la publicación fue leído por Alicia Weber Aviña, directora del CEIP Ciudad del Aire, y Ana Morán Sastre, jefa de estudios del IES Antonio Machado, acompañadas por los alumnos de los respectivos centros. Un detalle simbólico que resumió perfectamente el espíritu de la jornada: quienes han enseñado durante décadas ahora pasan el testigo a las nuevas generaciones.

La música también tuvo su espacio gracias a la actuación del coro del Colegio Ana Pellegrini, dirigido por Juan Francisco Fernández, quien ayudó a homenajear ese tono entre lo solemne y lo tierno que sólo los eventos vinculados a la educación pública logran cuando se celebran con autenticidad.


“Sembrando convivencia y futuro”

La concejala de Educación, Lola López Bautista, subrayó el valor humano de la labor docente y la importancia de los testimonios recogidos en el libro colectivo.

“Nos ayudan a valorar la importancia del vínculo entre profesores y alumnos, entre quienes enseñan y quienes aprenden, para el desarrollo personal y social”, afirmó la concejala, destacando a continuación “la generosidad, la paciencia infinita y la ilusión” con la que muchos docentes se dedican desde hace años a la educación de niños y jóvenes.

No fue un discurso administrativo ni automático. En realidad, buena parte del evento giró en torno a esa idea cada vez más demandada socialmente: que enseñar no es sólo transmitir conocimientos, sino también acompañar, orientar y apoyar emocionalmente a generaciones enteras.

La alcaldesa Judith Piquet ha continuado en esta misma línea reivindicando el papel esencial de los docentes «para sembrar convivencia y futuro». Una frase que resumió el espíritu de toda la ceremonia.

“En toda comunidad la figura del profesorado es fundamental no sólo para la educación de nuestros niños y jóvenes, sino también para sembrar convivencia y futuro”, afirmó el concejal, que también quiso conectar esta función educativa con la identidad histórica de Alcalá de Henares.


Alcalá, una ciudad que mira a sus aulas

No es casualidad que el homenaje tuviera lugar en una ciudad como Alcalá. Aquí, donde la Universidad Cisneriana lleva siglos proyectando conocimientos, la educación es casi parte del ADN urbano. Y esto estuvo muy presente en las palabras institucionales.

«Esta función es aún más imprescindible en una ciudad como la nuestra, con tanta tradición en el mundo del conocimiento, la educación y la cultura», subrayó Piquet.

El alcalde también recordó la dimensión educativa de una ciudad que cuenta con más de 70 centros de enseñanza no universitaria y casi 30.000 alumnos entre guarderías, universidades, institutos y centros de formación profesional. Una pequeña ciudad dentro de la ciudad. Un gigantesco ecosistema educativo que funciona cada día gracias a miles de profesionales que muchas veces son invisibles fuera de las aulas.

“En nuestra Alcalá, Patrimonio de la Humanidad, sentimos que debemos intentar destacar y brillar desde nuestro amor por el conocimiento, por el pensamiento crítico, por la sensibilidad y por el civismo”, añadió el concejal en uno de los pasajes más célebres de su discurso.

Y tal vez ese fuera el verdadero trasfondo político -en el mejor sentido del término- de este homenaje: recordar que las ciudades no se construyen sólo con obras, inversiones o propietarios, sino también con los patrones.

Porque mientras el ruido cotidiano se acelera, las redes sociales devoran la atención y las polémicas duran apenas unas horas, hay profesiones cuyo impacto sólo se comprende con el paso del tiempo. Un profesor rara vez ve el resultado completo de su trabajo. A veces lo descubre décadas después, cuando un exalumno lo detiene en la calle para agradecerle.


Los aplausos más difíciles de medir


Al final del evento llegaron los diplomas, las fotografías, los abrazos y las inevitables emociones contenidas. Algunos homenajeados sonrieron aliviados; otros, con una nostalgia imposible de ocultar. Porque dejar la docencia no es exactamente dejar un trabajo: es dejar una forma de vida.

Y a medida que el Teatro Salón Cervantes se vaciaba lentamente, flotaba una sensación curiosa. Que, en tiempos en los que casi todo parece medirse en números, impactos y algoritmos, todavía hay empleos cuyo valor sigue siendo imposible de cuantificar.

El profesorado que se jubila este año en Alcalá abandona las aulas. Pero permanecerán, de una forma u otra, en miles de biografías anónimas esparcidas por toda la ciudad. Allí, allí mismo, sobreviven los verdaderos maestros.


La ciudad de Alcalá rindió homenaje a 45 docentes jubilados en un emotivo acto en el Teatro Salón Cervantes. Los maestros homenajeados recibieron el cariño de toda la comunidad educativa en un acto lleno de aplausos cálidos y humanos. El Teatro Salón Cervantes de Alcalá de Henares acogió un emotivo homenaje a 45 profesores y directores de colegios e institutos que se jubilarán durante el curso 2025-2026. El acto contó con la presencia de autoridades locales y educativas, así como familiares y compañeros. Se destacó la dedicación y la importancia del papel de los docentes en la formación de generaciones enteras de alcalaínos. Se entregó un libro conmemorativo elaborado por los jubilados, lleno de recuerdos y reflexiones acumuladas a lo largo de sus carreras. La música y los discursos resaltaron la importancia de la educación en la ciudad, con Alcalá de Henares siendo reconocida por su tradición educativa. Se enfatizó que la labor de los docentes va más allá de transmitir conocimientos, incluyendo el acompañamiento emocional de los alumnos. El homenaje resaltó el valor de la educación en la construcción de una ciudad, recordando que las ciudades se construyen también con patrones y valores.

Aquí va la fuente original para saber más.

Por Juan Manuel González López

Juan Manuel González López, nacido en Alcalá de Henares, es un periodista español especializado en información deportiva. Ha trabajado para varios medios de comunicación en España, como El País, Marca y AS. González López comenzó su carrera profesional en el departamento de deportes del diario El País, donde trabajó durante cuatro años. A continuación se incorporó a la plantilla del diario deportivo Marca como reportero. Tras dos años en Marca, se trasladó a AS, otro diario deportivo y amplió su registro periodístico.