Sáb. Jun 22nd, 2024

El signo de los tiempos es el que es. El mundo es global, para bien, para mal y en la pandemia. Sin alarmismos, es cierto que la Humanidad ha pasado por momentos inexplicables en los que creía haber alcanzado la cima del progreso. Quizás por eso nunca viene mal una cura constructiva de humildad, como enseña la historia o los archivos periodísticos más recientes.

La previsión es un símbolo de inteligencia, una tendencia a perpetuarse. Por eso existe el Banco Mundial de Semillas en Noruega, en la frontera entre la última latitud poblada y la naturaleza salvaje del Ártico.

Precisamente en esas coordenadas, el Gobierno regional, a través del IMIDRA (Instituto Madrileño de Investigación y Desarrollo Rural, Agrario y Alimentario), envió ayer cientos de semillas de cinco variedades de tomate, cuatro de trigo duro, tres de cebada y una de avena. Una cuidada selección coordinada con el Centro de Recursos Fitogenéticos del Instituto Nacional de Investigaciones Agrarias (INIA-CSIC). Cabe recordar que Madrid, junto a esta entidad, ya había participado en una expedición anterior hace dos años.

El objetivo es conservar el patrimonio vegetal que el hombre utilizaría para un futuro en el que una hipotética catástrofe dejaría a la Tierra «sin pan». Aunque la participación de la Comunidad en un proyecto de esta magnitud sirve, al mismo tiempo, para poner en valor el jardín madrileño.

Técnicamente, el ADN vegetal de la región está incluido en una reserva internacional con más de un millón de muestras.

Allí, en las remotas islas Svalbard, es donde gira el aire, donde las auroras boreales son más prístinas y donde los granos se conservarán en un almacén refrigerado, bajo hielo permanente, en un ambiente que varía entre -3 y -7 grados centígrados.

El ‘casting’ para la selección de estos cultivos con destino al Ártico partió de la cuenca regional; el Banco de Germoplasma Vegetal construido cerca de la finca de Encín, en Alcalá de Henares.

En el municipio complutense se conservan casi trescientos tipos de hortalizas, frutas y hortalizas procedentes, sencillamente, de las raíces madrileñas. En El Encín trabajamos en la clasificación y “salvaguarda” de estas variedades, así como en el estudio de cultivos que han caído en desuso.

Para esta labor, Banca Alcalaíno goza del privilegio de formar parte del Programa Nacional para la Conservación y Uso Sostenible de los Recursos Fitogenéticos para la Agricultura y la Alimentación (PNFR).

No muy lejos de Encín, desde 2022 el Instituto de Investigación y Desarrollo Rural, Agrario y Alimentario ha puesto en marcha un Banco de Germoplasma de Flora Silvestre en la finca experimental La Isla, ya en el municipio de Arganda del Rey.

Envasado de una muestra de semillas de tomate de Buitrago del Lozoya

COMUNIDAD

La idea es similar: la de una estructura científica y técnica donde todos los esfuerzos se dirijan a preservar las plantas y árboles de la Comunidad. A pleno rendimiento, la instalación de Arganda lleva un año operativa.

Si Hispania fue el granero de Roma (o uno de ellos) como se estudia en los libros antiguos de la Cultura Clásica, una parte de su semillero, el del triángulo de la antigua provincia de Madrid, permanece en buen recuerdo en el último núcleo habitado de Roma en el norte terrestre. En un arca de Noé vegetal donde el mundo, el destino no lo quiera, puede aprovechar lo más imprescindible para luchar contra el hambre.

Para ello, el Banco Mundial de Semillas de Noruega, creado hace dieciséis años, es de suma importancia no sólo para la conservación a pesar de la incertidumbre, sino que además posee un catálogo genético de suma importancia para la investigación agrícola y agroalimentaria.

Algo que permite y permitirá que los cultivos mejoren su rendimiento y que los frutos sean más grandes y contengan una mayor cantidad de nutrientes.

El artículo destaca la importancia de la conservación de semillas en el Banco Mundial de Semillas en Noruega, especialmente en tiempos de incertidumbre como la pandemia. En Madrid, se envían semillas al Ártico para preservar el patrimonio vegetal en caso de catástrofe. Además, se menciona la labor de conservación de semillas en la región y la importancia de estos bancos de germoplasma para la investigación agrícola. La iniciativa busca garantizar la seguridad alimentaria en un futuro incierto.

Aquí va la fuente original para saber más.

Por Juan Manuel González López

Juan Manuel González López, nacido en Alcalá de Henares, es un periodista español especializado en información deportiva. Ha trabajado para varios medios de comunicación en España, como El País, Marca y AS. González López comenzó su carrera profesional en el departamento de deportes del diario El País, donde trabajó durante cuatro años. A continuación se incorporó a la plantilla del diario deportivo Marca como reportero. Tras dos años en Marca, se trasladó a AS, otro diario deportivo y amplió su registro periodístico.