Mar. Oct 4th, 2022

Antes de la pandemia, Alcalá de Henares recuperó una tradición que a muchos les resultará extraña. Y es que las fallas no se queman solo en la Comunidad Valenciana. Y es que desde 1962 hasta 1979 hubo fallas y mascletás en el municipio por ferias. Ya en el siglo XXI -en 2017, 2018 y 2019- se quemaron tres fallas en la ciudad.

El último fue un homenaje a la lectura que el Ayuntamiento organizó como colofón al mes de las letras en la ciudad complutense. Era el 5 de mayo de 2019 en la Plaza de La Paloma.

Era una falla, la obra de los maestros falleros del estudio plástico multidisciplinar valenciano ‘Chuky’, inspirada en la lectura e interpretada por una musa de papel que representaba a todas las autoras, lectoras, editoras y en definitiva a las mujeres del mundo de las letras castellanas. .

Un año antes, el domingo 22 de abril de 2018, Alcalá de Henares volvió a quemar una fuga en una de sus plazas, en el mismo lugar, frente a cientos de vecinos que se congregaron para ver un crema fuera de las fronteras de la Comunidad Valenciana.

La primera vez en los últimos años que Alcalá quemó una fuga fue en la Plaza de los Santos Niños. Fue una construcción efímera en honor a Cervantes en el cuarto aniversario de su muerte.

A algunos les puede parecer un acto extravagante, quemar una fuga en plena Ciudad Patrimonio, pero lo cierto es que no era la primera, ni la segunda, ni la tercera vez que Alcalá de Henares celebraba un acto de similares características. . Un lector de Alcalá Opina, Antonio Potenciano, nos puso sobre la pista.

En esas fechas acudimos a la Biblioteca Municipal Cardenal Cisneros a buscar un documento gráfico que nos hablara de otras fallas recientes en la ciudad complutense. Allí hablamos con Luis Alberto Cabrera, Jefe del Servicio de Bibliotecas, quien nos dio acceso a un libro titulado Sellos de feria. Tradición y modernidad de una feria castellanaeditado por el Ayuntamiento de Alcalá de Henares en 1993 a través de La Productora de Ediciones, en el que se narran numerosos datos curiosos e interesantes sobre las distintas ferias de Alcalá en su historia reciente, y que acompañó a una exposición del mismo nombre celebrada en la ciudad que mismo año.

El libro, que recoge datos y trabajos de Vicente Sánchez Moltó, cronista oficial de la ciudad, y del propio Luis Alberto Cabrera, describe cómo eran las ferias de la ciudad desde el siglo XIX hasta nuestros días, cuenta los diferentes lugares donde se celebraba la antigua Feria del Se celebra Bestiame, luego Ferias y Fiestas, y se relata las diferentes costumbres y eventos que se han documentado sobre este evento que suele celebrarse a finales de agosto de cada año, allá de San Bartolomé.

Alcalá tenía otros defectos

El libro sellos justos dice que en 1962 se inició otra costumbre pirotécnica en la madrugada del primer día como anuncio del inicio de la Feria de Agosto.

Como decía el programa: «Se advierte a los alcalaínos que el día 24 no deben alarmarse por las fuertes explosiones que se escucharán, ya que serán provocadas por los potentes petardos de la nueva atracción «La Despertá». La atracción duró casi 20 años, hasta 1979.

1962 fue también el año en el que inició su propia versión de una costumbre valenciana por excelencia: los fracasos. En aquella ocasión fueron realizadas por el artesano Miguel Ruiz Flores, se construyeron 3 fallas sencillas formadas por un cubo de más de dos metros de lado, colocando sobre esta plataforma el motivo elegido.

Fracaso de la corrida de 1962, situado en la confluencia de las calles Torrelaguna, Cánovas del Castillo y Talamanca.

Este primer año hubo 3 fracasos:

  • Uno titulado «Fútbol», ubicado en la confluencia de las calles Teniente Ruiz y Ronda Ancha
  • Otro dedicado a la tauromaquia, situado en la confluencia de las calles Torrelaguna, Cánovas del Castillo y Talamanca.
  • Y una tercera situada junto al monumento Empecinado en la calle del mismo nombre.

Dado el éxito de esta nueva celebración, en 1963 se amplió una jornada, incluyendo también la inauguración oficial: la «Plantá», con banda de música incluida. Las quiebras se instalaron en las calles Teniente Ruiz; confluencia de Torrelaguna y Cánovas del Castillo; Puerta del Vado y vía Sandoval.

Tradición fallera de Alcalá de Henares
Otras fallas fueron plantadas en Alcalá en 1962, esta vez cerca del recinto amurallado.

En 1964 se colocaron otros cuatro, con los nombres de quienes los financiaron y si el año anterior su apuesta había estado precedida por la música estudiantil de la tuna, este año el acompañamiento fue con banda de música.

Los nombres y lugares fueron: «Todo Raboso» instalado en vía Portilla; “Martín Cabezudo”, en la Puerta de Santa Ana; “García Arévalo” en la Plaza Luis de Antezana; y «Pérez Torrijos» en el Campo del Ángel.

Dice el libro que la celebración no se repitió hasta 1986 y 1987, cuando se quemaron dos fallas al final de la fiesta. Estuvieron ubicados en la Avda. De Guadalajara y Nueva Alcalá, y como este año tuvieron lugar en Valencia.

Como curiosidad, hay que añadir que para las ferias de 1966 Alcalá también contó con su propia mascletá, en un acto que estrenó la pólvora del mediodía con humos de colores.

Público esperando en la Plaza de los Santos Niños antes de la cremá de la falla en 2017.

Por Juan Manuel González López

Juan Manuel González López, nacido en Alcalá de Henares, es un periodista español especializado en información deportiva. Ha trabajado para varios medios de comunicación en España, como El País, Marca y AS. González López comenzó su carrera profesional en el departamento de deportes del diario El País, donde trabajó durante cuatro años. A continuación se incorporó a la plantilla del diario deportivo Marca como reportero. Tras dos años en Marca, se trasladó a AS, otro diario deportivo y amplió su registro periodístico.