Mar. Jun 28th, 2022

El último miércoles de febrero de 2022 se cumplen 41 años del intento de golpe de Estado que entristeció el corazón del pueblo español. Muchos aún dudan de lo que realmente sucedió en el Congreso ese día. Pero lo que no admite dudas es que, gracias a tantos héroes anónimos, la democracia ha podido continuar su camino en España.

El fotógrafo del 23-F era de Alcalá. Manuel Hernández de León partió la mañana del 23 de febrero de 1981 desde su casa de la avenida de Guadalajara número 15 hacia el Congreso para cubrir lo que hubiera sido una investidura segura de Calvo Sotelo como presidente del Gobierno en segunda vuelta.

“En ese momento yo cubría Zarzuela, Moncloa y las Cortes y me llamó el redactor jefe Rodolfo López porque, con otro compañero, íbamos a cubrir aquella sesión del 23-F 1981”, así comienza el extraordinario relato del jefe de fotógrafos de la Agencia EFE.

“Entré en EFE con 14 años y 49, toda la vida”. Para Manolo, aquella fue una tarde normal de trabajo. Conocía a todos los ujieres del Congreso porque había pasado innumerables horas allí.

«Eran las 18:23 cuando empezamos a escuchar ¡Viva España! ¡Larga vida al rey! Y golpes muy fuertes en las puertas (en 1981 las puertas de la Casa del Congreso fueron cerradas con pequeños candados). De repente entraron muchos guardias civiles, mi primera impresión es que había entrado un comando de ETA y venían a rescatarnos”, cuenta Manolo a Sueño Alcalá.

tejero te mira a los ojos

Sin tiempo para pensar, Manolo agarró su cámara y comenzó a disparar. Primera imagen con diputados levantándose al escuchar el revuelo, segunda instantánea del teniente coronel Tejero junto a Landelino Lavilla (presidente del Congreso) y tercera, la más escalofriante, Tejero mirando directamente a su cámara.

“Es curioso, porque reconocí a Tejero. Hace quince días estuve en su casa. Y es que eran los años posteriores a la Operación Galaxia y días antes de que el periódico involucionista El Alcázar publicara artículos firmados por el Colectivo Almendros, un auténtico semillero para el posterior golpe del 23-F. El fotógrafo de EFE estaba documentando a la aún fuerte extrema derecha española.

Tejero: «No soy golpista, todo es mentira. Estoy con la Constitución»

Me presenté allí y me abrió la puerta en pijama – Soy Manolo de la agencia EFE y vine a hacer fotos y preguntas – le dije. -Claro-, dijo Tejero- «Pero mejor me pongo el uniforme, ¿no?» Manolo hizo un magnífico relato del golpe sin saber lo que sucedería días después. “Le tomé fotos a él y a sus hijos, e insistió en que no era un teórico de la conspiración, que todo era mentira y que estaba con la Constitución”.

Cuando Tejero miraba directamente a su cámara, Manolo no podía dejar de disparar. Incluso dejó su puesto para seguir fotografiando el hemiciclo. Pero los guardias civiles se levantaron diciendo «pergaminos, pergaminos!!!» pidiendo a los fotógrafos los carretes.

Manolo ha improvisado una de las maniobras más arriesgadas de su vida. Entregó un carrete vacío a los golpistas y guardó el bueno en su camiseta, junto a otro que tenía en un pleno anterior. “Tenía mucho miedo de que me registraran, porque este no era un buen lugar para esconder nada. Pedí ir al baño y un guardia me dijo: -Sergente, esto quiere hacer pipí. Cuando fui al baño coincidí con Suárez, nos miramos pero no dijimos nada. Una vez dentro, me meto las dos bobinas en el pantalón, debajo de los testículos».

Las imágenes más impactantes de nuestra historia reciente

Afortunadamente para la historia de España, las cosas salieron bien. Porque los guardias civiles se quedaron con las cámaras de todos los fotógrafos tras soltarlas a las 22.20 horas. Cuando Manolo preguntó por su cámara, un guardia se apresuró: «No te preocupes, la Guardia Civil nunca le quitó nada a nadie».

Luis María Ansón: «A la mierda lo que tienes aquí. ¡Pare toda la red de entrega!

Manolo salió con otros compañeros del Congreso y rápidamente se dirigió a su auto. No tenía gasolina, pero cuando encendió RNE oyó los engranajes militares y supo que se habían llevado a TVE. Su idea era ir a Francia con los rodillos y todavía hoy cada vez que le queda medio depósito en el coche lo llena. «Fui a María de Molina a repostar y cuando pasé después por Espronceda (donde estaba entonces la agencia EFE) pensé que se lo llevarían los militares». Allí estaba el portero de guardia y Manolo le preguntó si había pasado algo en la agencia. «No hay nadie aquí», respondió.

El fotógrafo corrió a su redacción y Luis María Ansón (entonces presidente de la agencia) lo estaba esperando. Cuando Manolo empezó a desvelar su material, Ansón espetó “A la mierda lo que tienes aquí. ¡Paren toda la red de envíos!” Con la bobina todavía mojada por el revelado, las primeras imágenes se enviaron a las 23:20. Y a las 00:00, ya el 24-F, llegó el primer teletipo del diario El País felicitando a Manuel Hernández. de León.

Las fotos más importantes de la historia reciente de España ya daban la vuelta al mundo, gracias a la cámara de Manolo. Tanto es así que entre las 2:00 y las 3:00 de la madrugada del 24-F empezaron a llegar los medios de comunicación para adquirir las imágenes de EFE sin esperar a que llegaran los envíos.

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Su amigo, el general Gutiérrez Mellado

Días después, el Congreso recibió a los reporteros que habían seguido el golpe para invitarlos a comer. Desde entonces Manolo entabló gran amistad con el general Gutiérrez Mellado, quien estrechó la mano de todos menos de él, a quien saludó con un abrazo. “Manolín, si te cogen te cortan el pelo”, le dijo.

Después de ese suceso, Manolo tomaba café semanalmente en casa del general en la calle Fortuny. Gutiérrez Mellado murió en 1995 en un accidente automovilístico. «Para mí, fue una conmoción increíble cuando murió», recuerda.

Luego vinieron muchos premios «pero no uno» ríe Manolo que cobraba, como todos los meses, el sueldo de fotógrafo de la agencia EFE. Aunque eso sí, admite que “es el noticias por adelantado (exclusiva) que los periodistas hemos soñado durante treinta vidas”.

41 años después, hay espacio para mirar con otro prisma el hecho más vergonzoso de la historia reciente de la democracia española. El entonces cuarto secretario de la Mesa del Congreso, José Bono, no deja de repetir, cuando habla del 23-F, que un diario danés hablaba de toreros (la prensa internacional desconocía el significado del tricornio de la Guardia Civil) de asalto al Congreso pero Manolo subraya esta afirmación «Era un diario sudamericano, no recuerdo cuál, titulado ‘Los toreros se toman el Parlamento’», asegura el fotógrafo de Efe.

La verdad del 23-F

Manolo no tiene dudas de que “un hecho así debe quedar en el olvido. Que los militares, o los guardias civiles, entren en un parlamento democrático es algo increíble.

Manuel H. de León: «El 23-F está por escribir. Los que lo vivieron se están muriendo y el Rey nunca hablará»

Pero olvidar no significa cancelar para este periodista de pura sangre. “El 23-F está a punto de escribirse. Los que lo han vivido se están muriendo y el Rey nunca hablará. Cuando confiscaron los carretes, a los dos o tres días le pregunté al jefe de seguridad del Congreso y me dijo que no sabía nada. Hasta los ujieres no sabían nada y los viejos carretes si los abrías ya no servían para nada, lo normal era haberlos encontrado abiertos y velados en las papeleras. No apareció nadie y, para ser honesto, no fui solo yo quien tomó las fotos. Todos mis compañeros se las han hecho y tienen que estar en algún lado aunque no hayan salido a la luz”, dice Manolo.

«¿Cuántos años deben pasar para que esas fotos vean la luz? ¿Las personas no son lo suficientemente maduras y no tienen derecho a saber lo que pasó? Él se pregunta.

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Un enamorado de Alcalá de Henares

Desde los 13 años, un año después empezó a trabajar en la agencia EFE, hasta los 28 años, cuando se casó, Manolo Hernández de León vivía en Alcalá de Henares. “Sigo yendo allí siempre que puedo y soy muy amigo de los franciscanos de la iglesia de San Francisco de Asís de Reyes Católicos, también tengo una gran amistad con Antolín (de La Cueva de Antolín)”.

Manolo sigue los acontecimientos de la Casa Real desde hace 32 años. Pero se siente tan alcalaíno que no viajaba con los reyes de la Zarzuela para la entrega de los Premios Cervantes, sino que les esperaba en la Cisneriana para fotografiar el acto.

Cuando habla de Alcalá se le interrumpe la voz «es una ciudad con una calidad de vida que no la tiene, la gente es amable y buena. Colaboré con el Diario de Alcalá y el Puerta Madrid, me gusta pasear por el río, el gurugú, ir a ver fútbol a Val, siempre que puedo nombro Alcalá para que se conozca en todo el mundo y si no fuera porque si yo trabajara en Madrid, con atascos para llegar, nunca hubiera salido de Alcalá”, concluye el que un día fue el fotógrafo más famoso del mundo.

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