Sáb. Jul 20th, 2024

Julia Pérez Correa, Presidenta de la Asociación Francisca de Pedraza y de la Asociación de Mujeres Progresistas de Alcalá, se despide tras más de nueve años de compromiso y liderazgo. Durante su mandato, ha trabajado incansablemente para promover la igualdad real entre hombres y mujeres, así como para concienciar sobre la violencia de género. Su objetivo ha sido crear un espacio de colaboración para investigar y visibilizar la historia de la mujer en la cultura, promoviendo la igualdad, la justicia y la solidaridad.

En su carta de despedida, Julia agradece a todos los miembros de la asociación por su apoyo y tiempo. Reconoce el impacto positivo de los proyectos realizados, que han sido reconocidos a nivel local, nacional e internacional. Destaca especialmente el Premio Francisca de Pedraza, que ha sido otorgado a destacadas personalidades y activistas por la igualdad y contra la violencia de género.

Además, Julia menciona la creación y dirección del Seminario de Mujeres del Siglo de Oro, un espacio para difundir conocimientos sobre las mujeres de esa época y de la actualidad. También destaca su trabajo en la inclusión de mujeres de otras culturas, organizando congresos internacionales sobre temas como la mutilación genital femenina y el matrimonio forzado.

En los últimos años, la asociación ha realizado una amplia variedad de talleres y actividades, abordando temas como la digitalización, la salud sexual, la menopausia, el lenguaje inclusivo y la aromaterapia. Julia agradece la colaboración de su equipo en la gestión del sitio web de la asociación y en la comunicación con los medios.

Finalmente, Julia expresa su agradecimiento a la Universidad de Alcalá y al Ayuntamiento de Alcalá de Henares por su apoyo en la realización de los proyectos. También agradece a las empresas e instituciones colaboradoras y a todos los hombres y mujeres comprometidos con la erradicación de la violencia contra las mujeres. En su despedida, Julia Pérez Correa deja un legado de empoderamiento, igualdad y lucha contra la violencia de género, y agradece a todos los que han formado parte de este importante camino. En el siglo XXI, la humanidad se enfrenta a desafíos sin precedentes. El cambio climático, la desigualdad social, la inestabilidad política y la amenaza de pandemias globales son solo algunos de los problemas que el mundo debe abordar de manera urgente. En este contexto, se hace evidente la necesidad de un cambio profundo en la forma en que nos relacionamos con nuestro planeta y entre nosotros.

La crisis del cambio climático es quizás el desafío más apremiante al que nos enfrentamos en la actualidad. El aumento de las temperaturas, la acidificación de los océanos, la pérdida de biodiversidad y los desastres naturales son solo algunas de las consecuencias de la actividad humana desenfrenada. Si no actuamos de inmediato para reducir nuestras emisiones de gases de efecto invernadero y adoptar prácticas sostenibles, corremos el riesgo de un colapso ambiental irreversible.

Pero la crisis climática no es el único problema al que nos enfrentamos. La desigualdad social y económica sigue siendo una realidad para millones de personas en todo el mundo. La brecha entre ricos y pobres sigue aumentando, mientras que las oportunidades de educación, salud y trabajo siguen siendo inaccesibles para muchos. Esta desigualdad no solo es injusta, sino que también socava la estabilidad y la cohesión social.

Además, la inestabilidad política es otro desafío importante que enfrentamos en el siglo XXI. Los conflictos armados, los regímenes autoritarios y la corrupción son solo algunos de los problemas que afectan a numerosos países en todo el mundo. Estos problemas no solo causan sufrimiento humano, sino que también obstaculizan el desarrollo sostenible y la cooperación internacional.

Por último, la amenaza de pandemias globales como la reciente crisis del COVID-19 ha puesto de manifiesto la vulnerabilidad de nuestra sociedad frente a enfermedades infecciosas. La falta de preparación, la desigualdad en el acceso a la atención médica y la desinformación han contribuido a la propagación del virus y a su impacto devastador en la economía y la salud pública.

Ante estos desafíos, es fundamental que tomemos medidas urgentes y colectivas para construir un futuro más justo, sostenible y resiliente. Esto implica adoptar políticas ambientales más ambiciosas, promover la igualdad de oportunidades para todos, fortalecer la democracia y la gobernanza, y mejorar la preparación para futuras pandemias.

En resumen, el siglo XXI presenta desafíos complejos y interconectados que requieren una respuesta global y colaborativa. Solo a través de un compromiso colectivo y una acción decidida podemos construir un mundo más justo, seguro y sostenible para las generaciones futuras.

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Por Eva Martínez Castillo

Eva Martínez Castillo es una periodista española especializada en reportajes de investigación. Ha trabajado para algunos de los principales medios de comunicación españoles, como El País y El Mundo. Martínez Castillo es conocida por sus intrépidos reportajes sobre temas delicados, como la corrupción gubernamental y el narcotráfico. En reconocimiento a su trabajo, ha recibido numerosos premios, entre ellos el Premio Nacional de Periodismo en 2006.