Mar. Oct 4th, 2022

Francisco López y Carmen López, padre e hija, posan al frente de una empresa logística en Alcalá de Henares, dos generaciones de trabajadores, uno dedicado a la producción convencional y el otro a una plataforma logística. KIKE PARA.

  • Las grandes fábricas del Corredor del Henares generan menos empleo que hace años, mientras crece el número de plantas logísticas.
Trabajadores de Roca durante las protestas de 2013 por los recortes a la planta. Cortesía de Francisco López Medina.

Según el periodista alcalaíno Emilio Sánchez Hidalgo en EL PAÍS, Francisco López Medina (75) ha trabajado toda su vida en la planta de Poliseda en Alcalá de Henares. “Empecé con 22 años y estuve hasta los 58 cuando se retiraron antes de tiempo”. Después de un breve período de prueba, lo hicieron indefinido con un «sueldo fijo», suficiente para casarse y comprar una casa poco después. Cuando se jubiló en 2005, ganaba 2.300 euros al mes. Aunque los precios han subido un 41% desde entonces, 17 años después el salario seguiría estando muy por encima de la media (1.751€ al mes).

Su hija Carmen (49), que trabaja en una planta logística local, gana el salario mínimo. Lleva cuatro años encadenando contratos de trabajo y de servicios y ni siquiera tiene una relación contractual directa con el establecimiento donde trabaja, sino que es empleada de una empresa de trabajo temporal (ETT). “La incertidumbre es lo peor, no saber si te van a renovar. La reforma laboral obliga a varios a ser indefinidos y no todos entraremos. Tengo compañeros con niños que están solos y no saben qué hacer”, dice Carmen. Francisco ha tenido media hora para comer un bocadillo, mientras que su hija tiene un cuarto de hora para compensar al final del día.

Padre e hija hablan de su trayectoria profesional en una terraza de Alcalá, municipio cabecera del Corredor del Henares. Esta zona de la Comunidad de Madrid fue un motor industrial, pero hoy queda menos del esplendor de aquella época. Las fábricas que antes empleaban a cientos de personas ahora emplean a menos personas o han cerrado sus puertas. Paralelamente, en los últimos años han florecido cientos de establecimientos logísticos, que por lo general ofrecen peores condiciones laborales que las de la industria. Según datos de la Asociación de Empresarios de Henares (AEDHE) en 2019 había en la región 4.949 centros productivos logísticos y de transporte, frente a 4.115 industriales.


Roca, la joya de la corona industrial de Alcalá de Henares

Una de las metáforas de esta transición es la fábrica Roca, la joya de la corona industrial de Alcalá de Henares. “Como mucho, éramos 2.000 trabajadores produciendo bañeras e inodoros. Los nuevos recortes dejarán la plantilla en unos 89 empleados, no se produce y parte de la planta funcionará como almacén logístico”, dice Juan Salamanca (66), que trabajó 46 en Roca, hasta su jubilación en 2018. toda la tranquilidad del mundo, porque si no estaba ahí sabías que trabajarías en cualquiera de las otras fábricas de la zona. Recibías un buen sueldo y sabías que podías crecer como persona”. A los 21 años compró una casa, 11 menos de la que ahora tiene su hija Sara, quien trabaja en una planta logística, gana el salario mínimo y vive de renta. “Estás atado, no puedes salvar. Trabajas para sobrevivir. A veces mi pareja y yo tenemos que pedir ayuda a nuestros padres… Es triste pensar en todo lo que ha perdido esta zona con el cierre de fábricas y la ampliación de la logística».

“Los problemas de la industria en el Corredor comenzaron con la deslocalización de empresas a países de Europa del Este en la década de 1990. Esto se fusionó con la burbuja inmobiliaria, lo que provocó el cierre de algunas empresas que estaban trabajando para desarrollar sus propios terrenos y vender casas”. , recuerda Vicente García, secretario general de CC OO en el Corredor del Henares. La fábrica en la que trabajaba trasladó su producción a China en 2005. Según datos de este sindicato, los cuatro principales municipios de la zona sufrieron una sangría industrial: Alcalá empleaba en sus fábricas a 14.239 personas en 1993, un 25% menos en 2020; Torrejón de Ardoz en 11.689, mientras que ahora tiene la mitad; Coslada empleó a 4.488, un 50% menos en 2020; y San Fernando de Henares con 6.468, cifra que ahora se recorta un 60%.


Los empresarios de la zona también piden la vuelta del sector.

En 2019, la Asociación de Empresarios del Henares solicitó a Bruselas, junto con sindicatos y alcaldes, que el Corredor fuera calificado como zona preferente para la reindustrialización. “El apoyo de la industria es fundamental para el crecimiento del Corredor. Ahora mismo, tras la pandemia, ha quedado claro que tenemos que apostar por la misma industria que nosotros. Seguimos luchando para conseguirlo”, indica la presidenta de esta patronal, Laly Escudero. Al mismo tiempo, celebra el auge logístico de la zona y no cree que sean comunes las condiciones de precariedad en la logística: “No se puede generalizar”. “La logística es un sector en crecimiento y ha sido capaz de aumentar el empleo en los últimos años. Todos los puestos de trabajo que se generan son importantes”, añade.

López Medina, el jubilado de Poliseda, no cree que la industria vuelva al corredor del Henares. “Viví el cierre de las fábricas con mucha impotencia. Fue terrible. No sé qué futuro tienen las nuevas generaciones, con tan poca estabilidad. No puedes arriesgarte a dar ningún paso en tu vida. Aquí te dedicas al tiempo libre o a la logística”. Es un lamento que comparte Salamanca, hija del extrabajador Roca: “Estaba en el campo con mi padre, con sus compañeros y con mi madre para que no cerraran la fábrica. Lo viví con él. Es una pena pensar en lo que se perdió después de esa batalla».




Aquí va lafuente para saber más.

Por Eva Martínez Castillo

Eva Martínez Castillo es una periodista española especializada en reportajes de investigación. Ha trabajado para algunos de los principales medios de comunicación españoles, como El País y El Mundo. Martínez Castillo es conocida por sus intrépidos reportajes sobre temas delicados, como la corrupción gubernamental y el narcotráfico. En reconocimiento a su trabajo, ha recibido numerosos premios, entre ellos el Premio Nacional de Periodismo en 2006.