Mié. Abr 17th, 2024

En este artículo se aborda la práctica de colocar cepos en las ruedas de los coches como método de inmovilización, una medida que, aunque más común en otros países europeos como Reino Unido o Francia, también se utiliza en España. Aunque poco común, existen lugares en nuestro país donde se recurre a este dispositivo para impedir que los vehículos se muevan.

La regulación del tráfico en las ciudades recae en los ayuntamientos, quienes en conjunto con la Policía Local deciden si implementar o no esta medida. En muchos casos, especialmente en municipios pequeños que no cuentan con servicio de grúa o cuando esta no está disponible, se recurre al cepo como una forma rústica de inmovilizar el coche hasta que se resuelva la situación que impide su circulación.

El funcionamiento del cepo es sencillo: una vez fijado a la rueda, bloquea su movimiento, evitando que el vehículo pueda desplazarse. Intentar circular o quitar el dispositivo puede causar daños irreparables en el neumático y en el coche, por lo que no se recomienda hacerlo. Además, hay múltiples razones por las cuales la policía puede utilizar un cepo, como multas impagas, impuestos pendientes o incluso el hallazgo de un vehículo robado.

En algunas ciudades, como Badajoz, la policía cobra una tarifa por cada hora que el coche permanece inmovilizado con el cepo, como una especie de alquiler. En definitiva, esta medida se emplea como una forma de control y sanción en situaciones específicas donde es necesario garantizar que el vehículo no se mueva hasta que se solucione el inconveniente que impide su circulación.

Foto enviada por una vecina de Alcalá de Henares

  • Esta es una medida mucho más común en otros países europeos que en España, pero también se utiliza
Foto enviada por una vecina de Alcalá de Henares

Es cierto que encontrar bridas en las ruedas de los coches es algo poco habitual en España y más típico de países como Reino Unido o Francia. Sin embargo, la realidad es que en nuestro país también existen numerosos lugares donde se utiliza este dispositivo como método de inmovilización del coche.

La regulación del tráfico en las ciudades es responsabilidad de los ayuntamientos. Son ellos quienes, junto con la Policía Local, deciden de común acuerdo si se implementa o no esta medida.


Si no hay grúa…

En muchos casos se trata de municipios pequeños que no cuentan con servicio de grúa o no está disponible en ese momento, por lo que utilizan este rústico sistema de inmovilización hasta que el delincuente pague o solucione el problema por el que no deben circular.

El funcionamiento es muy sencillo: se trata de una herramienta mecánica dotada de un bloqueo que, una vez fijado a la rueda, imposibilita el movimiento del coche. Si lo intentamos acabaremos provocando daños irreparables al propio neumático y quizás al coche. Por lo tanto, nadie en su sano juicio debería intentar circular o intentar quitar una trampa. Mucho menos intentar conducir con él puesto.


¿Qué pasa si circulas?

Hay múltiples razones por las que la policía puede inmovilizar un coche con una trampa. Podría tratarse de multas impagas, impuestos de circulación pendientes o incluso de un coche robado que acaba de ser localizado pero que no puede transportarse.

Es cierto que hay algunas infracciones en las que ocasionalmente se utilizan acciones. Por ejemplo, si la policía descubre a un conductor ebrio que no puede seguir conduciendo, problemas con el coche que obligan a inmovilizarlo, neumáticos en mal estado, un vehículo sin inspección…

En algunas ciudades como Badajoz la decisión fue salomónica, y la policía cobra seis euros por cada hora que el coche permanece inmovilizado con pinzas, supongamos como alquiler.




Aquí va la fuente original para saber más.

Por Juan Manuel González López

Juan Manuel González López, nacido en Alcalá de Henares, es un periodista español especializado en información deportiva. Ha trabajado para varios medios de comunicación en España, como El País, Marca y AS. González López comenzó su carrera profesional en el departamento de deportes del diario El País, donde trabajó durante cuatro años. A continuación se incorporó a la plantilla del diario deportivo Marca como reportero. Tras dos años en Marca, se trasladó a AS, otro diario deportivo y amplió su registro periodístico.