Mié. Feb 1st, 2023

Alcalá la Vieja / Foto de archivo por AH

  • La última campaña de excavaciones en la fortaleza musulmana aporta nuevos datos sobre las fases constructivas que muestran una gran actividad militar defensiva.
Torre número 6, demolida con explosivos en el siglo XIX. Se han restaurado los sillares del sótano. Miguel Ángel López Marcos

Según David Barreia en el digital El ESPAÑOL, la fortaleza musulmana de Alcalá la Vieja sigue desprendiendo la capa de olvido que la ha sepultado durante cientos de años. Una nueva intervención arqueológica en el castillo, levantado en el siglo IX e integrado en el sistema defensivo de la Marcia Media, ha desvelado nuevos datos sobre las reformas acometidas por los cristianos tras la recuperación de la plaza en 1118. La excavación de una Torre mudéjar Albarrana constata que hasta el siglo XIV, cuando el arzobispo Pedro Tenorio ordenó la reconstrucción de las murallas y las torres vigías derribadas, hubo al menos tres fases constructivas que evidencian una gran actividad militar de carácter protector.

La nueva campaña de investigación, dirigida por los arqueólogos Miguel Ángel López Marcos y Luis López González e impulsada por la Dirección General de Patrimonio de la Comunidad de Madrid dentro del Plan de Espacios Visitables en colaboración con el Ayuntamiento de Alcalá de Henares, se centró en la excavación y consolidación de las torres 6 y 9. La primera de ellas ya estaba parcialmente prevista el año pasado y se puede documentar su forma semicircular, que rompe la planta cuadrangular del resto de baluartes de origen musulmán.

La Policía Municipal de Alcalá de Henares encontró cuatro proyectiles de catapulta medieval en los alrededores de Alcalá La Vieja en noviembre de 2017 / Foto de archivo AH

El estudio del otro baluarte, también de época cristiana, ha suscitado ahora la mayor sorpresa por sus diferentes fases constructivas. Inicialmente la torre apenas alcanzaba los 13 metros de altura y estaba rematada por empalizadas y almenas. Posteriormente, para ganar visibilidad y maniobrabilidad, se elevó otros tres metros, dejando un puesto cubierto rematado por una nueva losa de almenas y almenas. La tercera intervención se llevó a cabo para reforzar la estructura mediante unos arcos macizos de refuerzo interior sobre parapetos defensivos que le daban mayor solidez. Esta torre de vigilancia se convirtió así en la posición dominante del castillo.

Según la leyenda, la fortaleza, bautizada en época andaluza con el nombre de Qal’at ‘Abd as-Salam, fue conquistada en 1118 gracias a un milagro. Tras el discurso de Bernardo de Sedirac, arzobispo de Toledo, para animar a sus caballeros, una brillante cruz emergió sobre el cerro de Veracruz provocando el pánico entre los defensores almorávides. Algunos incluso se lanzaron al vacío desde lo alto de las paredes. Pero en realidad hubo fuertes combates entre los dos ejércitos, con los atacantes disparando numerosos proyectiles con sus catapultas y arcabuces.

“La reconstrucción llevada a cabo por el arzobispo Pedro Tenorio a mediados del siglo XIV se consideró siempre una acción ennoblecedora del castillo, pero se centró en un progresivo abandono que culminó en el siglo XVI, cuando ya no tenía sentido en tiempo de paz acceder a un alto posición de difícil acceso y sin agua”, explica López Marcos. La evolución natural del poblamiento, tal y como fue, consistió en ocupar la llanura que ha llegado hasta nuestros días como la actual Alcalá de Henares.


A un paso de ser declarado Bien de Interés Cultural

Sin embargo, el trabajo de reconstrucción tuvo que ser continuo, como lo demuestran las diferentes fases identificadas en la torre Albarrana. “Se certifican muchas modificaciones en estructuras que se consideraban prácticamente depreciadas”, añade el arqueólogo y restaurador. “El hecho de levantar la altura en una segunda fase y luego reforzarla con arcos internos en una tercera, demuestra que la actividad fue incesante y muy cambiante, incluso llena de incertidumbres, en un asentamiento que debió contar, en principio, con las intervenciones adecuadas. para completar esa transición”.

Esta última campaña tuvo como objetivo realizar una excavación perimetral para determinar las circunstancias del saqueo y derribo que sufrió la fortaleza en 1838 con cargas de pólvora para extraer sillares de piedra. El objeto del derribo de torres como la número 6, una estructura también de 13,05 metros de altura y rematada por almenas de ladrillo, tenía como finalidad la extracción de material de construcción para construir la casa del barquero de Henares. El sótano conservaba restos de bloques de granito saqueados, 24 de los cuales han sido restaurados.

Las obras, que comenzaron hace varios años y que podrían ampliarse con algunas intervenciones en la zona del aljibe, se han centrado en musealizar los vestigios de la fortaleza de Alcalá la Vieja. “En aquellas campañas que inicialmente eran solo de conservación, ha habido descubrimientos y sorpresas que demuestran que este es un sitio aún por explorar”, dice López Marcos. El castillo, junto con los cerros cercanos de Malvecino y Ecce Homo, está a un paso de ser declarado Bien de Interés Cultural.




Aquí va lafuente para saber más.

Por Juan Manuel González López

Juan Manuel González López, nacido en Alcalá de Henares, es un periodista español especializado en información deportiva. Ha trabajado para varios medios de comunicación en España, como El País, Marca y AS. González López comenzó su carrera profesional en el departamento de deportes del diario El País, donde trabajó durante cuatro años. A continuación se incorporó a la plantilla del diario deportivo Marca como reportero. Tras dos años en Marca, se trasladó a AS, otro diario deportivo y amplió su registro periodístico.