Jue. Abr 11th, 2024

La Brigada de Policía Judicial de Madrid, grupo XXI, logró acabar con la banda delictiva conocida como Lete, quienes se habían convertido en los protagonistas de una serie de ataques nocturnos a bares y casas de apuestas en los últimos días. Durante el periodo de julio a noviembre, se cometieron un total de 23 delitos, a los cuales se suman los diez casos resueltos en la primera fase de la operación llamada Tasca, de la cual se informó hace tres semanas. En esta segunda parte de la investigación, se logró detener a otros cuatro individuos, además del conductor del primer grupo, conocido como Maikel, quien también volvió a ser denunciado. Todos los detenidos son hombres entre veinte y treinta años, y cuentan con más de cien antecedentes policiales.

Se descubrió que el árbol genealógico de estos delincuentes está plagado de actividades criminales. Alejandro Raúl Montoya García, apodado Lete, de 26 años, resulta ser sobrino de José Lisardo García Santiago, de 46 años. Curiosamente, Lisardo también es hermano de Rafael García Fernández, alias Rafita, uno de los cuatro asesinos, secuestradores y violadores de Sandra Palo en el año 2003. Por lo tanto, Lete es primo de Rafita y hermano de Daniel, uno de los detenidos en la primera fase de la operación Tasca. Además, Montoya es hijo de Alejandro Montoya, conocido delincuente apodado Roñas, de 43 años, lo cual revela mucho sobre su perfil delictivo.

Lete y Lisardo se dedicaban al robo de coches de alta gama, específicamente al menos tres BMW de gran potencia, con 240 caballos, que utilizaban junto a sus amigos para cometer sus delitos. Para dificultar el trabajo de la policía, cada vez que un vehículo había sido utilizado en varios ataques, lo abandonaban incendiándolo o rociándolo con un extintor en su interior, con el fin de eliminar cualquier rastro o evidencia.

Estos criminales ingresaron en cinco clubes diferentes en una misma noche, en busca de dinero en efectivo, ya que esto les evitaba tener que revender los objetos robados y buscar compradores. Su objetivo principal era obtener dinero en efectivo y lo consiguieron rápidamente.

La banda se caracterizaba por su velocidad y voracidad, aunque normalmente actuaban de noche y en lugares cerrados al público. A los cuatro detenidos se les imputan un total de 23 robos, 21 en bares y dos en salas de juego, así como dos delitos de daños dolosos y tres robos de vehículos. También están siendo investigados por pertenecer a una organización criminal y por vulnerar las normas de seguridad vial, ya que tres de ellos conducían los vehículos sin licencia.

Las detenciones se llevaron a cabo en Getafe, Villaverde y Alcalá de Henares. Los delincuentes se escondían en casas ocupadas, sin pagar alquiler ni hipotecas, y se sentían impunes en su carrera criminal, a pesar de que algunos ya habían estado en prisión. Esto es poco común entre los expertos en robos, debido a la laxitud de las leyes en este ámbito.

Uno de los hermanos de Rafita, quien fue uno de los primeros en ser detenido, se autodenominaba «el mejor pulpero de la Comunidad de Madrid». Tanto él como los otros cuatro detenidos en la segunda fase de la operación Tasca utilizaban garrotes para atacar las cerraduras y puertas de los bares y salas de juego. Aunque llevaban capuchas, fueron captados en varias ocasiones por las cámaras mientras cometían los delitos, demostrando lo rápido que saqueaban los establecimientos.

En resumen, la banda Lete, responsable de una serie de ataques nocturnos a bares y casas de apuestas, fue finalmente desarticulada por la Brigada de Policía Judicial de Madrid. Sus integrantes, hombres jóvenes con un amplio historial delictivo, fueron detenidos y se les imputan numerosos robos, daños dolosos y robos de vehículos. El árbol genealógico de los delincuentes revela una conexión con otros casos criminales, y su modus operandi incluía el robo de coches de alta gama. A pesar de su voracidad y rapidez, fueron captados en video mientras cometían los delitos.

El grupo XXI de la Brigada de Policía Judicial de Madrid asestó el golpe definitivo a la banda Lete, clan que en los últimos días fue el gran protagonista de los ataques nocturnos a bares y casas de apuestas. Entre julio y noviembre se cometieron 23 delitos, a los que hay que sumar los diez esclarecidos en la primera fase del operativo, denominado Tasca, y que este diario informó hace tres semanas. Luego fueron detenidos cuatro y, en esta segunda parte de la investigación, otros tantos, además del conocido como Maikel, conductor del primero y que ahora ha vuelto a ser denunciado. Son todos hombres, de entre veinte y treinta años, con más de un centenar de antecedentes policiales.

El árbol genealógico de estos delincuentes es extremadamente criminal. Alejandro Raúl Montoya García, el ‘Lete’, de 26 años, es sobrino de José Lisardo García Santiago, de 46 años. Su hermano, que curiosamente también se llamaba Lisardo, fue asesinado en septiembre del año pasado en una pelea vecinal por ruido. Santa María de la Cabeza (Carabanchel).

Ambos, tíos reales de Rafael García Fernández, alias ‘Rafita’, de 35 años y uno de los cuatro asesinos, secuestradores y violadores de Sandra Palo, en 2003. Por tanto primo de Lete y hermano de Daniel, uno de los detenidos en la primera fase penitenciaria de Tasca, a principios de este mes de octubre. Finalmente, Montoya es hijo de Alejandro Montoya, un histórico delincuente apodado ‘Roñas’, de 43 años, lo que dice mucho de su perfil.

Lete y Lisardo robaron coches de alta gama, en concreto al menos tres BMW muy potentes de 240 caballos, que utilizaban con sus amigos para realizar sus robos. Lo que hacían era sustituirlos unos por otros a medida que iban «quemados»: para complicar el trabajo de la policía, cuando un vehículo ya había sido utilizado en varios ataques, lo abandonaban rociando el interior con un extintor o prendiéndole fuego. para eliminar rastros o cualquier otro tipo de vestigio.

Esa misma noche entraron en cinco clubes diferentes. Buscaban dinero en efectivo, lo que les ahorraba tener que revender materiales robados y buscar contratistas si sus objetivos eran otros. Lo que les interesaba era dinero en efectivo, y lo sería pronto.

Uno de los peligros de esta banda era la velocidad con la que se movían, dada su voracidad, aunque normalmente operaban de noche y en lugares cerrados al público.

A estos cuatro reclusos se les imputan 23 robos (21 en bares y dos en salas de juego), dos delitos de daños dolosos y tres robos de vehículos. También están siendo investigados por pertenencia a organización criminal y por vulnerar la seguridad vial, ya que tres de ellos conducían los coches sin permiso.

«Soy el mejor»

Las detenciones se produjeron en Getafe (1), Villaverde (1) y Alcalá de Henares (2). De hecho, se escondieron en casas ocupadas, sin pagar alquiler ni hipotecas, y ciertamente se sintieron impunes en su carrera criminal, aunque algunos ya habían estado en prisión. Lo cual es poco común entre los expertos en robo por fuerza, dada la laxitud de nuestra legislación en la materia.

Uno de los primeros en llegar, el hermano menor de Rafita, se autodenominó «el mejor pulpero de la Comunidad de Madrid». Tanto él como los cuatro detenidos en la segunda fase de la operación Tasca, de hecho, atacaron con garrotes las cerraduras y puertas de los bares y salas de juegos.

Aunque estaban encapuchados, fueron filmados en varias ocasiones mientras perpetraban los crímenes; En las imágenes se puede ver cómo bastaron unos minutos o incluso segundos para saquear los comercios.

Aquí va la fuente original para saber más.

Por Juan Manuel González López

Juan Manuel González López, nacido en Alcalá de Henares, es un periodista español especializado en información deportiva. Ha trabajado para varios medios de comunicación en España, como El País, Marca y AS. González López comenzó su carrera profesional en el departamento de deportes del diario El País, donde trabajó durante cuatro años. A continuación se incorporó a la plantilla del diario deportivo Marca como reportero. Tras dos años en Marca, se trasladó a AS, otro diario deportivo y amplió su registro periodístico.