Dom. Jun 26th, 2022

El cardenal Cisneros no solo creó la Universidad de Alcalá, sino que también hizo posible el primer campus universitario del mundo. La Universitas Complutensis fue fundada en 1499, aunque ya existía el Studium Generale (Estudio de las escuelas generales de Alcalá de Henares – 1293), y es la tercera más antigua de España. Su monumentalidad fue decisiva para la proclamación de Alcalá de Henares como Ciudad Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1998.

Aunque su primera piedra se colocó el 14 de marzo, fue un mes después, el 13 de abril, cuando Alejandro VI promulgó la bula Inter Caetera. Esta carta autorizó la creación de un colegio universitario en Alcalá de Henares que otorgaría títulos similares a los de las Universidades de Salamanca y Valladolid.

La Universidad de Alcalá, fundada por el cardenal Cisneros en 1499, es un ejemplo único en la historia de España, ya que sirvió de modelo para las posteriores, como las de Toledo (1520), Baeza (1538), Oñate (1542), Burgo de Osma (1550) o Almagro (1550).

Además, la fórmula colegio-universidad como sistema organizativo ha pasado a otros países europeos y americanos, dando lugar a un gran número de universidades deudoras de su modelo desde el siglo XVI hasta el XIX.

El Toro Inter Caetera

El Centro Virtual Cisneros, de la Universidad de Alcalá habla como para plasmar sus proyectos, Cisneros tiene un pequeño pueblo donde Sancho IV el Bravo había aprobado en 1293 la creación de un Estudio General que nunca llegó a tener verdadera importancia.

El cardenal recogió estos antecedentes y contribuyó a una nueva forma de concebir la educación universitaria. La bula Inter Caetera (13 de abril de 1499) fue el reconocimiento definitivo de la fundación, y otras bulas posteriores emitidas por los papas Alejandro VI (Papa español), León X y Julio II lograron dar forma jurídica a la Universidad Complutense y dotarla de ingreso.

Una vez redactadas sus Constituciones (en las que describían y regulaban hasta los más mínimos aspectos tanto de la vida académica como de la vida cotidiana de los estudiantes y colegiados) en 1510 y aprobadas por Julio II, recibieron una carta de confirmación de la reina Juana en 1512. .

Posteriormente las bulas le concedieron privilegios que consolidaron la entidad. También recibió la protección del emperador Carlos V y de los posteriores titulares de la monarquía hispánica, quienes además se reservaron el derecho de intervenir en ella mediante «visitas» para vigilar el estado general de la institución.

El más importante de ellos, que dio lugar a una profunda renovación en muchos aspectos, fue el de Juan de Ovando. Y es que, al fin y al cabo, es de la Universidad de donde se alimentan los funcionarios públicos reales, el clero, la judicatura, etc.

El telón de fondo de los campus universitarios modernos

Desde el punto de vista material, la disposición de la Universidad de Alcalá a base de bloques-islas de ordenación regular constituyó un nuevo modelo de ciudad capaz de crear las condiciones adecuadas para el desarrollo intelectual.

De esta manera, la Universidad Cisneriana puede considerarse el antecedente más evidente de los campus universitarios modernos. Por todo ello, la Diputación Foral aprobó su declaración de Bien de Interés Cultural (BIC).

El conjunto arquitectónico de la Manzana Fundamental Cisnerino de la Universidad de Alcalá, Patrimonio de la Humanidad desde 1998, data principalmente de los siglos XVI y XVII, aunque algunos edificios corresponden a los siglos XVIII, XIX y XX.

El proyecto de Cisneros dividió el área en 18 “yslas” con planta cuadriculada, conformadas por una serie de calles ortogonales, teniendo como centro de este nuevo distrito la Isla n. 1, ocupado por el Colegio Mayor. Paralelamente a ésta discurrían dos calles, Libreros y Roma (hoy Colegios), prolongación natural, a su vez, de las calles Mayor y Santa Úrsula, que conducían a las mencionadas puertas. También había una salida por el norte a la Puerta de Santiago (antes de los judíos) por la calle del Tinte y otra por el sur, a la Puerta Nueva por la calle del Teatro (hoy Santo Tomás), abierta a la entrada triunfal del cardenal Cisneros después la conquista de Orán.