Mié. Ago 10th, 2022

Foto enviada por la Municipalidad

  • Es un ejemplo único, en el que se conservan tanto el edificio de la fábrica como los elementos de la maquinaria industrial, tal y como fueron diseñados por su fundador en 1916.
  • Fotos enviadas por la Municipalidad

La Farina, fundada por Sergio del Real en 1916, es un ejemplo de la temprana industrialización de Alcalá, en la que la industria harinera siempre ha tenido un papel importante, y ha sido un hito en la producción de harina, pudiendo moler hasta 22.000 de harina por día. El edificio principal, un excelente ejemplo de arquitectura de ladrillo de inspiración mudéjar de principios del siglo XX, mantiene casi intacta su estructura de madera, y también alberga la mayor parte de la maquinaria original adquirida por el fundador de la empresa suiza “Daverio Henrici & There is”.

La cuarta teniente de alcalde y concejala de patrimonio histórico, Diana Díaz del Pozo, ha señalado que “es una gran noticia para Alcalá de Henares que la nave del molino de la antigua harinera haya sido declarada Bien de Interés Cultural. Sin duda, sería un gran impulso para el patrimonio de nuestra ciudad”.

“La inclusión de esta centenaria fábrica en el listado BIC de Alcalá de Henares, en la categoría de Bien de Interés Industrial, sería un hito, ya que sería la primera declaración que garantizaría la máxima protección a una industria en nuestra ciudad «, dijo Díaz del Pozo.

El Partido Popular de Alcalá se hizo eco de esta inclusión a través de su tuit afirmando que «la apuesta de Ayuso por Alcalá garantizará la máxima protección a este importante bien de nuestro patrimonio histórico y abre las puertas a que, en caso de convertirse en BIC, pueda recibir ayudas, tanto por parte de las autonómicas la propia administración y por el 1,5% cultural”.


El expediente se someterá a la aprobación del Pleno del Consejo Regional de Patrimonio el día 3 de mayo, en presencia del regidor.


Entre los elementos conservados que datan del período fundacional, el sistema motor, los molinos mecánicos con cuatro cilindros de madera, el planichter para cribar, así como los sistemas de cangilones o helicoidales que permitían el movimiento del grano y la harina en los diversos procesos productivos.

Es por tanto un ejemplo único, en el que se conserva tanto el edificio de la fábrica como los elementos de la maquinaria industrial, tal y como fueron diseñados por su fundador en 1916.

Por otra parte, la iniciación incluye, en la delimitación del entorno de protección, el excelente edificio de la fábrica de electricidad que servía de almacén a la «Fabrica de Harinas La Esperanza» y la vivienda familiar con acceso desde Daoíz y Velarde 28.