Sáb. Jul 20th, 2024

El concejal de Medio Ambiente y Patrimonio, Vicente Pérez, junto con el concejal de Obras y Servicios, Antonio Saldaña, presentaron un fascinante viaje en el tiempo para conocer las infraestructuras de la ruta acuática de Gilitos. Esta ruta es una antigua infraestructura hidráulica que abastecía de agua al estanque de este espacio.

Las cascadas son túneles subterráneos que recogen el agua de lluvia acumulada en las capas más superficiales y permeables del suelo. A lo largo de su recorrido, estos túneles están formados por una serie de pozos espaciados de 20 a 80 metros, cuya profundidad varía según los niveles de las diferentes capas del terreno. Estos túneles subterráneos pueden tener una longitud de varios kilómetros y aprovechan el terreno accidentado para transportar agua.

Las investigaciones realizadas hasta el momento han confirmado la existencia de varios viajes acuáticos en Alcalá, como el de Gilitos o el de Santo Ángel de la Guarda.

La ruta acuática de Gilitos tiene un desarrollo horizontal de más de 2 kilómetros, pero muchos de sus túneles están bloqueados. Antiguamente, había pozos cada 20 o 30 metros, pero la construcción de carreteras ha bloqueado la mayoría de ellos. Los túneles tienen una altura que supera los 2 metros, llegando a los 3 metros en algunos tramos, y se encuentran a una profundidad de 5 a 15 metros respecto a la superficie. Estos túneles tienen forma de lomo de caballo y están tallados directamente en arcilla, mientras que los ladrillos solo se encuentran en los pozos. En el caso de la ruta de Gilitos, el túnel se construye de sur a norte.

Los orígenes de Gilitos se remontan al antiguo Convento de Santo Ángel de la Guarda, fundado en 1586 por D. Diego de Vargas. Posteriormente, Doña Catalina de Mendoza se hizo cargo de su patronato en 1625 y financió la construcción de un nuevo convento y una iglesia fábrica. Gran parte de esta construcción ha llegado hasta nuestros días, y las armas de la patrona aún cuelgan en la fachada de la iglesia y el convento.

Después de ser desamortizado, el convento fue vendido en subasta en 1842 y pasó a ser propiedad de los condes de Canga-Argüelles. El edificio fue transformado en un palacio señorial y, en 1926, incluso se celebró una reunión del gobierno de Primo de Rivera en su interior. Después de la Guerra Civil, el conjunto conventual se convirtió en una finca y, posteriormente, pasó a ser propiedad municipal en el último tercio del siglo XX.

El estanque de Gilitos, que se encuentra en el antiguo convento, tiene al menos 200 años de antigüedad y posee una gran riqueza patrimonial y medioambiental. Esta información se puede deducir de la descripción de la venta del convento en el siglo XIX, donde se menciona la presencia del estanque y las «minas» asociadas al camino del Agua de Gilitos, que todavía alimenta el estanque.

En resumen, la ruta acuática de Gilitos es una infraestructura hidráulica centenaria que abastecía de agua al estanque del antiguo Convento de Santo Ángel de la Guarda. Esta ruta está formada por cascadas subterráneas que recogen el agua de lluvia y la transportan a través de túneles con pozos espaciados. A lo largo de su historia, el convento ha pasado por diferentes propietarios y usos, hasta convertirse en una propiedad municipal. El estanque de Gilitos, con al menos 200 años de antigüedad, presenta una gran importancia patrimonial y medioambiental.

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Por Eva Martínez Castillo

Eva Martínez Castillo es una periodista española especializada en reportajes de investigación. Ha trabajado para algunos de los principales medios de comunicación españoles, como El País y El Mundo. Martínez Castillo es conocida por sus intrépidos reportajes sobre temas delicados, como la corrupción gubernamental y el narcotráfico. En reconocimiento a su trabajo, ha recibido numerosos premios, entre ellos el Premio Nacional de Periodismo en 2006.