Sáb. Jul 13th, 2024

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, no cierra la petición de Unidas Podemos, ERC y EH-Bildu para crear en el Congreso una comisión de investigación sobre las agresiones y abusos sexuales a menores cometidos en el seno de la Iglesia católica.

En una conversación informal con los periodistas en un acto sobre pensiones en Alcalá de Henares, Sánchez no descartó esta posibilidad ni que el Gobierno descarte cualquier decisión, aunque aseguró que lo primero es hablar con las víctimas y escuchar sus testimonios.

“Hablamos y construimos”, dijo el director general, quien recordó a los periodistas que su entrevista del jueves con el escritor Alejandro Palomas, quien denunció haber sido abusado sexualmente en su infancia, fue “muy conmovedora”.

Alejandro Palomas denunció haber sido violado y haber sufrido abusos sexuales reiterados a los 8 años por parte de un profesor de La Salle de Premià de Mar (Barcelona).

“La dimensión humana de este problema y la valentía de Palomas son importantes”, dijo Sánchez, quien tiene previsto reunirse con el escritor la próxima semana.

Unidas Podemos, ERC y EH-Bildu registraron este miércoles en el Congreso su petición de crear una comisión investigadora cuyo objetivo sea disponer de información concreta para planificar políticas públicas de reparación, prevención y tratamiento de las víctimas.

Para estos grupos, que han instado al Grupo Socialista a apoyar esta iniciativa, investigar estos hechos en el parlamento puede facilitar la reparación de las víctimas de los casos prescritos, a través de procedimientos de justicia restaurativa, brindándoles un espacio para compartir su experiencia libremente y con el requisito previo de institucionalidad. responsabilidad.

Palomas (Barcelona, ​​1967), Premio Nacional de Literatura Infantil y Juvenil y Premio Nadal 2018, reveló que el hermano de La Salle, que se llama L y que fue su maestro y tutor en La Salle de Premià de Mar (Barcelona), lo violó, masturbó y manoseó en varias ocasiones cuando tenía entre 8 y 9 años.

Los padres del escritor denunciaron el caso a la dirección del colegio, quienes les aseguraron que tomarían medidas y que no volvería a ocurrir, y Palomas recuerda que entonces dejó de ser el alumno predilecto de la profesora y se convirtió en el «sufridor».