Dom. Jul 3rd, 2022

La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, en el hospital universitario de Henares, el pasado mes de enero. Foto de la Comunidad de Madrid

  • El despido de 6 mil sanitarios en el frente contra la pandemia en Madrid: «Me sacrifiqué y ahora ya no es necesario mi papel»
Elena Barci, auxiliar de enfermería, en el hospital Príncipe de Asturias de Alcalá de Henares, en una foto que nos facilita.

Siempre que se le preguntaba a Isabel Díaz Ayuso sobre las listas de espera en los hospitales de Madrid o sobre la demanda de los sanitarios para reforzar la plantilla ante el deterioro de la salud, su respuesta era que «no hay médicos para contratar». Una afirmación que va en contra de la última decisión del Gobierno de la Comunidad de Madrid que preside de que este jueves pondrá en marcha 6.000 aseos. Médicos, enfermeros, auxiliares, cuidadores o técnicos de laboratorio que en marzo de 2020 firmaron los llamados contratos COVID con la administración autonómica para hacer frente a la creciente oleada de pacientes a causa de la pandemia que paralizó todo el sistema sanitario madrileño: desde atención primaria a los hospitales y que ahora firmará una carta de despido.

“Le informamos que está disponible la notificación de su despido con fecha 31 de marzo de 2022”, se lee en un claro y conciso SMS enviado por la Comunidad de Madrid. Así se enteró el doctor Francisco Galeano de su despido. Como él, 6.000 sanitarios con contrato covid, como respaldo para hacer frente a la pandemia, quedarán sin servicio este viernes 1 de abril, después de haber estado al frente de la lucha contra la pandemia durante más de dos años. La alternativa que les queda es lo que llaman «contratos basura»: cubrir licencias temporales por enfermedad, acceder a atención médica privada o trasladarse a otras comunidades. Con el cese de más de la mitad de los profesionales contratados para refuerzo durante la covid -si se renuevan 5.000 de los 11.000-, la presión asistencial cae sobre quienes permanecen en un sistema sanitario público con listas de espera disparadas por la pandemia.

En una situación similar se encuentra Elena Barci, de 41 años, auxiliar de enfermería en el Hospital Universitario Príncipe de Asturias de Alcalá de Henares. Comenzó a trabajar en este hospital el 10 de marzo de 2020 por voluntad propia. Anteriormente había trabajado en una empresa privada de servicios de atención domiciliaria, pero se quedó para ayudar durante la pandemia. Su queja es que después de tanto tiempo y esfuerzo, su futuro depende de una lista interna del centro que no se actualiza desde octubre de 2020, según ella misma. “Si los méritos estuvieran bien dimensionados, tendría otro tipo de contrato, no el de calle”, dice. La madrileña intentará retomar su anterior trabajo: “Tengo un hijo a cargo y una hipoteca. Tengo que poner plata en mi casa, pase lo que pase».

La mayoría de ellos no son personal adicional, sino que son trabajadores de la salud que durante años habían encadenado contratos de duración determinada, y por lo tanto precarios, en el Servicio de Salud. No contaban como personal de estructura, por lo que estaban excluidos de la plantilla oficial del sistema sanitario madrileño, pero hacían mucho trabajo diario que no era suficiente, como muestran los datos de la lista de espera. Algunos volverán a esos puestos temporales que habían dejado durante dos años: guardias, contratos de tres días, relevos… Otros se sumarán a las cifras del paro.

De los poco más de 11.000 contratos Covid, el Ministerio de Sanidad ha decidido retener a 5.000 profesionales, de los que 170 se integrarán en la nueva Unidad de Rehabilitación Funcional que se ha instalado en el Hospital de Urgencias de Enfermería Isabel Zendal, un espacio que costó al menos 150 millones de euros, el triple de lo inicialmente estimado, y al que Ayuso intenta dar alguna utilidad una vez hayan disminuido los enfermos de coronavirus.


Segundo aniversario del cierre de los Servicios de Urgencias de Atención Primaria (SUAP)

La decisión del consejo regional coincide con el segundo aniversario del cierre de los Servicios Primarios de Emergencia (SUAP), cerrados por la pandemia y que dos años después permanecen bloqueados. Hay una buena posibilidad de que nunca vuelvan a abrir. Según ha señalado el ministro de Sanidad, Enrique Ruiz Escudero, durante uno de los plenos celebrados este jueves en la Asamblea de Madrid, la idea del Ministerio es «repensar» estos centros, hasta un total de 37 repartidos por todo el país. región. En el último año de apertura, en 2019 atendieron a 753.678 pacientes, un 1,70% más que el año anterior. Su horario era entre las 20:30 horas, después de finalizada la jornada ambulatoria, y las 8:30 horas del día siguiente.