Mar. Jun 28th, 2022

No son pocos los grandes momentos que deja siempre la Semana Santa en Alcalá de Henares. La gran mayoría de ellos conocidos y esperados por todos. La belleza de los Desposeídos, el estreno de La Columna, la madrugada de Angustias, el arranque de Soledad Coronada o El Encuentro de la Salud son solo algunos de ellos.

También hay otros menos conocidos que no están programados pero que siempre se repiten. El canto solemne de La muerte no es el final de BRIPAC o las apabullantes saetas de la tonadillera Sonia Andrade son quizás dos de los más representativos.

Pero quizás sean esos momentos, íntimos para quien los vive aunque sea a la vista de todo el mundo, los que pueden ser más poderosos que las más bellas tallas o los pasos más imponentes de la procesión.

Suceden mucho, casi diferentes en cada procesión, pero hay veces que las cámaras las graban y el interesado no tiene problema en compartirlas.

Levántalo por María

Es el caso de lo sucedido el pasado Viernes Santo cuando La Soledad Coronada se dirigió a la calle Bedel para ingresar a la Plaza de la Cisneriana. Cuando los arrieros de la Virgen descansaron para tomar aire, se acercó el capataz.

Junto a él, un conocido vecino de Alcalá. Un joven que a todos nos resulta familiar por su trabajo en El Hidalgo ‘La auténtica taberna de Alcalá’ que se encuentra en la carretera que une Libreros con la Universidad.

Todo el mundo se preguntaba por qué José Javier ‘Jota’, como todo el mundo le conoce, estuvo a punto de levantar La Soledad, algo que está al alcance de muy pocos. Y es que Jota y su mujer Carlota tuvieron a la pequeña María el 6 de enero.

Hasta entonces todo puede parecer normal, pero lo cierto es que el bebé nació a las 25 semanas, lo que supuso un gran peligro para su vida. Carlota ingresó en el Príncipe de Asturias el 25 de diciembre y fue trasladada al Hospital de la Paz. A los diez días los médicos tuvieron que forzar el parto del niño nacido el día de Reyes con un peso de apenas 650 gramos. La madre salía de cuentas el 17 de abril.

Después de tres meses, el pasado Lunes Santo, María recibió el llamado ‘alta anticipada’, no definitiva, para considerar cómo continuar su curación en casa y aumentar de peso sin tener que ser hospitalizada.

Ahora, María se recupera en casa de sus padres y ya ha alcanzado los dos kilos de peso. Seguro que la bendición de La Virgen de la Soledad también pondrá su granito de arena para seguir avanzando.